Cocinando ando

Postre de manzana: primer encuentro cercano del 3er tipo con los dulces

Aunque soy bastante dulcera (admitámoslo, no cualquier dulce, el chocolate tiene un lugar privilegiado), nunca había tenido la oportunidad de realmente preparar algo dulce.

En este caso, mi novio y yo terminamos comprando una cesta de manzanas en remate a 3 dólares y algo había que hacer con ellas. Ya que no tenía harina, terminé haciendo una receta que se asemeja a un quesillo, con las manzanas.

Necesitas:

- 4 o 5 manzanas (depende del tamaño)
- 1 taza de leche
- 4 o 5 huevos (mismo principio)
- 1 taza de azúcar
- Agua

Lo primero que hice fue pelar y picar las manzanas lo más pequeño que se pudo. Luego, a falta de licuadora, me busqué un instrumento eficiente para hacerlas puré dentro de lo posible. Lo bueno: los trocitos terminaron haciendo un buen trabajo al final.

Una vez bien trituradas las manzanas, agregué la leche, los huevos y 1/4 de taza de azúcar, y batí hasta que la consistencia fuese uniforme (exceptuando los pedacitos de manzana) La mezcla se vierte en un molde y se pone en el horno a 300º.

Por otra parte, espolvorea el resto del azúcar en una olla para hacer una engorrosa tarea, pero alguien tiene que hacerla: caramelo. 

Deja a fuego bien lento que se derrita el azúcar y, cuando se comience a uniformar, puedes revolver un poco con una paleta de madera. Mientras eso pasa, hierve 3/4 de taza de agua. Cuando el caramelo esté completamente uniforme, agregas poco a poco el agua hirviendo, revolviendo bien hasta que todo esté nuevamente uniforme. Cocinas un poco más a fuego lento y está listo.

El postre puede tomar sus buenas dos horas, especialmente si estás en una parte medianamente fría del otoño y el horno está haciendo un esfuerzo sobrenatural por cocinar. Una vez listo, servir con caramelo encima.

Los trozos de manzana flotan por encima del resto del líquido, decorando la parte superior del postre. Aunque las fotos no son muy buenas, el resultado fue excelente, y hasta me sobró caramelo para otras preparaciones. 

Pimentones rellenos: algo de variedad
Lamentablemente, la foto se ve terrible (en parte, porque ahora anochece más temprano y no hay mucha luz), pero los pimentones estaban divinos. Para esta receta no hace falta demasiado, pero el resultado es excelente. Los pimentones absorben el sabor del relleno y se vuelven tiernos y jugosos.
Necesitas:
- 3 pimentones- 1 lata de atún- 1 cebolla pequeña- 1 tomate- Aceite- Mantequilla o margarina- Sal, pimienta y condimentos al gusto- Queso cheddar o el que prefieras
En primer lugar, pica la cebolla y el tomate en cuadritos pequeños. Saltea la cebolla en una sartén con margarina o mantequilla. Es recomendable rociar un poquito de aceite antes para que la mantequilla no se achicharre. Yo utilicé mantequilla de ajo para darle más sabor, pero la normal funciona bien.
Incorpora los tomates y, al poco tiempo, el atún. Condimenta al gusto, baja el fuego y tapa, para que se absorban los sabores. 
Con un cuchillo pequeño pero de buen filo, elimina el tallo del pimentón y extrae todas las semillas. Enjuaga por dentro con agua para dejarlo lo más limpio posible. 
Rellena los pimentones con la mezcla de atún y tapa con un pedacito de queso.
Mete los pimentones en el horno a 250º por unos 15 o 20 minutos. Aún cuando se vean como en la foto, bastante oscuros, no van a saber para nada a quemado. 
Para variar esta receta, puedes invertir el uso de los tomates y los pimentones: usar los pimentones en cuadritos para saltear el atún y rellenar los tomates con la mezcla. Sin embargo, deberás tener más cuidado en el horno pues los tomates son mucho más blandos.
En este caso, los serví con arroz pues es un buen acompañante. Aunque no soy amante del arroz blanco simple, los pimentones rellenos tienen tanto sabor que necesitan algo más neutro para balancear. 

Pimentones rellenos: algo de variedad

Lamentablemente, la foto se ve terrible (en parte, porque ahora anochece más temprano y no hay mucha luz), pero los pimentones estaban divinos. Para esta receta no hace falta demasiado, pero el resultado es excelente. Los pimentones absorben el sabor del relleno y se vuelven tiernos y jugosos.

Necesitas:

- 3 pimentones
- 1 lata de atún
- 1 cebolla pequeña
- 1 tomate
- Aceite
- Mantequilla o margarina
- Sal, pimienta y condimentos al gusto
- Queso cheddar o el que prefieras

En primer lugar, pica la cebolla y el tomate en cuadritos pequeños. Saltea la cebolla en una sartén con margarina o mantequilla. Es recomendable rociar un poquito de aceite antes para que la mantequilla no se achicharre. Yo utilicé mantequilla de ajo para darle más sabor, pero la normal funciona bien.

Incorpora los tomates y, al poco tiempo, el atún. Condimenta al gusto, baja el fuego y tapa, para que se absorban los sabores. 

Con un cuchillo pequeño pero de buen filo, elimina el tallo del pimentón y extrae todas las semillas. Enjuaga por dentro con agua para dejarlo lo más limpio posible. 

Rellena los pimentones con la mezcla de atún y tapa con un pedacito de queso.

Mete los pimentones en el horno a 250º por unos 15 o 20 minutos. Aún cuando se vean como en la foto, bastante oscuros, no van a saber para nada a quemado. 

Para variar esta receta, puedes invertir el uso de los tomates y los pimentones: usar los pimentones en cuadritos para saltear el atún y rellenar los tomates con la mezcla. Sin embargo, deberás tener más cuidado en el horno pues los tomates son mucho más blandos.

En este caso, los serví con arroz pues es un buen acompañante. Aunque no soy amante del arroz blanco simple, los pimentones rellenos tienen tanto sabor que necesitan algo más neutro para balancear. 

Tortilla de mis raíces: pasapalo o plato fuerte
En mi casa no se cumplía la premisa de la mayoría de los hogares venezolanos, donde, según dicen, nunca falta la arepa. En la mía, nunca faltaban papas, huevos y cebollas para hacer tortilla. 
Lo bueno de ella es que puede ser un pasapalo, picada en cubos o tiras, un plato fuerte servida con alguna ensalada o carne/pollo/pescado/marisco, o incluso una pseudo-bala fría si rellenas un pan con ella (en serio, la exageración de carbohidratos llamada pan con tortilla existe, es una tradición y sabe a gloria. Se le atribuye a Cuba, pero parece ser heredada de España)
Para esto necesitan:
- 6 huevos- 4 papas grandes- 2 cebollas grandes- Aceite, sal y pimienta
En primer lugar, se pelan las papas y se pican en cuadritos. Mismo procedimiento con las cebollas. Ambas se fríen por separado y se dejan colar para eliminar el exceso de grasa.
En un bol, batir los huevos con sal y pimienta. Cuando estén listos, incorporar las papas y cebollas y mezclar bien.
Precalentar una sartén engrasada, verter el contenido del bol y cocinar a fuego lento para evitar que se queme la tortilla antes de que esté lo suficientemente bien cocida para poderla voltear.
Volteando la tortilla
Algunos maestros de la tortilla (como mi abuela) son capaces de voltear esta grandísima torta lanzándola por el aire sin hacer un desastre. Como yo (y probablemente muchos de los que lo lean) lo encuentro particularmente difícil y arriesgado, y no tengo ningunas ganas de limpiar el desastre, les dejo dos maneras de hacerlo como los amateurs.
La primera es usando dos sartenes. Yo sugiero comenzar con una pequeña y, cuando ya sea hora de voltear, colocar una grande encima y simplemente dar la vuelta. La otra manera es haciendo el mismo procedimiento pero con un plato, y en este caso hay que tener cuidado con las salpicaduras que podrían quemar. Sin embargo, sobreviví bastante tiempo con la técnica del plato sin mayores consecuencias.
Si se les rompe la tortilla, traten de rearmarla. Con la tortilla de la foto se acabó mi invicto de 10 años sin romper tortillas, pero no es grave.
Finalmente, se debe dejar terminar la tortilla por el otro lado y luego servir.
Para gran ventaja, sabe bien caliente o fría, así que no es un gran problema si se deja reposar.
Algunos varían su tortilla agregando perejil, algún embutido o queso. Eso es a elección del consumidor.
Que la disfruten! 

Tortilla de mis raíces: pasapalo o plato fuerte

En mi casa no se cumplía la premisa de la mayoría de los hogares venezolanos, donde, según dicen, nunca falta la arepa. En la mía, nunca faltaban papas, huevos y cebollas para hacer tortilla. 

Lo bueno de ella es que puede ser un pasapalo, picada en cubos o tiras, un plato fuerte servida con alguna ensalada o carne/pollo/pescado/marisco, o incluso una pseudo-bala fría si rellenas un pan con ella (en serio, la exageración de carbohidratos llamada pan con tortilla existe, es una tradición y sabe a gloria. Se le atribuye a Cuba, pero parece ser heredada de España)

Para esto necesitan:

- 6 huevos
- 4 papas grandes
- 2 cebollas grandes
- Aceite, sal y pimienta

En primer lugar, se pelan las papas y se pican en cuadritos. Mismo procedimiento con las cebollas. Ambas se fríen por separado y se dejan colar para eliminar el exceso de grasa.

En un bol, batir los huevos con sal y pimienta. Cuando estén listos, incorporar las papas y cebollas y mezclar bien.

Precalentar una sartén engrasada, verter el contenido del bol y cocinar a fuego lento para evitar que se queme la tortilla antes de que esté lo suficientemente bien cocida para poderla voltear.

Volteando la tortilla

Algunos maestros de la tortilla (como mi abuela) son capaces de voltear esta grandísima torta lanzándola por el aire sin hacer un desastre. Como yo (y probablemente muchos de los que lo lean) lo encuentro particularmente difícil y arriesgado, y no tengo ningunas ganas de limpiar el desastre, les dejo dos maneras de hacerlo como los amateurs.

La primera es usando dos sartenes. Yo sugiero comenzar con una pequeña y, cuando ya sea hora de voltear, colocar una grande encima y simplemente dar la vuelta. La otra manera es haciendo el mismo procedimiento pero con un plato, y en este caso hay que tener cuidado con las salpicaduras que podrían quemar. Sin embargo, sobreviví bastante tiempo con la técnica del plato sin mayores consecuencias.

Si se les rompe la tortilla, traten de rearmarla. Con la tortilla de la foto se acabó mi invicto de 10 años sin romper tortillas, pero no es grave.

Finalmente, se debe dejar terminar la tortilla por el otro lado y luego servir.

Para gran ventaja, sabe bien caliente o fría, así que no es un gran problema si se deja reposar.

Algunos varían su tortilla agregando perejil, algún embutido o queso. Eso es a elección del consumidor.

Que la disfruten! 

Salmón al horno con salsa de cebolla: para cuando hay un tiempito

Para celebrar una ocasión especial, me decidí a experimentar las maravillas de tener un horno que sirve y de que mi pescado favorito sea bastante accesible en este rincón del mundo. 

Mis maneras favoritas de comer salmón son crudo y ahumado. Sin embargo, vale la pena experimentar otras alternativas.

Necesitan:

- Dos filetes de salmón
- Dos papas grandes
- Dos cebollas grandes
- 2/3 de taza de harina todo uso
- 1 taza y media de leche
- Margarina o mantequilla
- Aceite
- Sal, pimienta, orégano y perejil 

Para comenzar, hay que aderezar el salmón. Una manera fácil que encontré fue mezclar la sal, pimienta, orégano y perejil con un chorrito de aceite y untar la mezcla sobre el salmón para luego dejarlo reposar unos minutos. La ventaja es que es menos el condimento que se queda en el plato y más el que se absorbe, gracias al aceite.

Luego, hay que cortar las papas en rodajas y hervirlas un poco en agua salpimentada, sin dejar que se ablanden demasiado.

Mientras se precalienta el horno a 250 grados, se coloca en una bandeja ligeramente engrasada una cama de rodajas de papa y, encima, los filetes. Las ventajas: las papas se sazonarán con el condimento que cae del salmón y evitan cualquier riesgo de que éste se pegue en la bandeja.

Para la salsa:

En primer lugar, saltear las cebollas en una sartén con aceite y un poco de mantequilla. En una olla aparte, se hierve la leche salpimentada.

Una vez que se comienzan a transparentar las cebollas, se baja el fuego, se derriten tres cucharadas de mantequilla y se le espolvorea la harina, haciendo una mezcla lo más uniforme posible. Una vez integrado todo, se agrega la leche y se revuelve constantemente. 

Con la cocción a fuego lento, la harina va a dejar de ser grumosa y va a integrarse con la leche, que a su vez se evaporará un poco dando la verdadera contextura de salsa. Aunque suene redundante, le coloqué un poco de sal de cebolla para no perder completamente el sabor original y no quedara todo demasiado dulce. Eso o realmente quería estrenarla. 

La cocción del salmón toma unos 20 minutos. Sin embargo, el ojo es el mejor para decidir cuando sacarlo del horno. Servir el salmón junto a las papas con salsa encima.

La preparación alcanza para dos personas y probablemente les sobre salsa para inventarse algo al día siguiente.

Ahora el desayuno canadiense: Panquecas con sirop de maple
Luego de publicar el desayuno criollo venezolano, le llegó la hora al dulce clásico norteamericano.
Son fáciles de hacer, aunque requieren algo de tiempo y, según mis creencias particulares, una sartén sagrada que sólo se dedique a esa preparación. Agregando chocolate en polvo o usando leche de chocolate, son mejores aún.
Necesitas:
- 1 taza de harina todo uso- 1 taza de leche de tu preferencia (entera, descremada, de soya, achocolatada, de almendra)- 1 huevo- 1 cucharada de azúcar- 1 cucharadita de sal- 1 cucharadita de mantequilla, margarina o aceite- Sirop de maple
Preparación
Hay dos maneras de mezclar los ingredientes. Cuando tenía licuadora, me limitaba simplemente a vaciar todos los ingredientes mencionados (excepto el sirop, por supuesto), dentro de la licuadora, licuaba un rato y listo.
Ahora, en mi nueva cocina, realizo la mezcla a mano. Para ello tomo el bol y el batidor, vierto primero la leche y poco a poco espolvoreo la harina mientras bato vigorosamente. Poco a poco, la mezcla se hará más espesa y homogénea.
Una vez la harina y la leche estén bien integrados, se puede agregar lo demás. En el caso de la mantequilla o margarina, es recomendable derretirla antes de mezclarla para poder integrarla bien. De lo contrario, pueden usar aceite.
Se debe precalentar un poco la sartén. Si ya tiene cierto uso, no será necesario engrasarla. En caso de querer tomar la precaución, se puede rociar un poco con spray o colocar una gota de aceite y esparcirla con papel absorbente de cocina. 
Para hacer la panqueca basta con verter un poco de mezcla con un cucharón (o directamente de la licuadora) En el primer caso, se pueden hacer movimientos circulares con el cucharón para esparcir la mezcla y que la panqueca no quede muy gruesa. De la segunda manera, se puede dar vuelta al sartén para hacer lo mismo.
Cuando la panqueca está llena de burbujas en el lado superior, es momento de voltearla. Si no cede fácilmente al tratar de introducir la paleta se puede deber a dos cosas: o la panqueca aún no está lista para voltearse, o se quedó pegada a la sartén.
En el primer caso, déjala cocinarse un poco más. En el segundo, despégala y no te desesperes. Probablemente se deba a que la sartén tenía poco uso y necesitaba “curarse”. Es posible que las primeras dos panquecas sean un desastre y luego comiencen a salir bien. 
A la hora de servir, se pueden comer al estilo americano, haciendo una torre y rociando el sirop de maple, o estilo crepe, rellenándola y doblándola. Además del sirop, van bien con mermelada, nutella, e incluso con ingredientes salados como queso y mantequilla. Todo depende de si se hace la mezcla más salada o más dulce.

Ahora el desayuno canadiense: Panquecas con sirop de maple

Luego de publicar el desayuno criollo venezolano, le llegó la hora al dulce clásico norteamericano.

Son fáciles de hacer, aunque requieren algo de tiempo y, según mis creencias particulares, una sartén sagrada que sólo se dedique a esa preparación. Agregando chocolate en polvo o usando leche de chocolate, son mejores aún.

Necesitas:

- 1 taza de harina todo uso
- 1 taza de leche de tu preferencia (entera, descremada, de soya, achocolatada, de almendra)
- 1 huevo
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de mantequilla, margarina o aceite
- Sirop de maple

Preparación

Hay dos maneras de mezclar los ingredientes. Cuando tenía licuadora, me limitaba simplemente a vaciar todos los ingredientes mencionados (excepto el sirop, por supuesto), dentro de la licuadora, licuaba un rato y listo.

Ahora, en mi nueva cocina, realizo la mezcla a mano. Para ello tomo el bol y el batidor, vierto primero la leche y poco a poco espolvoreo la harina mientras bato vigorosamente. Poco a poco, la mezcla se hará más espesa y homogénea.

Una vez la harina y la leche estén bien integrados, se puede agregar lo demás. En el caso de la mantequilla o margarina, es recomendable derretirla antes de mezclarla para poder integrarla bien. De lo contrario, pueden usar aceite.

Se debe precalentar un poco la sartén. Si ya tiene cierto uso, no será necesario engrasarla. En caso de querer tomar la precaución, se puede rociar un poco con spray o colocar una gota de aceite y esparcirla con papel absorbente de cocina. 

Para hacer la panqueca basta con verter un poco de mezcla con un cucharón (o directamente de la licuadora) En el primer caso, se pueden hacer movimientos circulares con el cucharón para esparcir la mezcla y que la panqueca no quede muy gruesa. De la segunda manera, se puede dar vuelta al sartén para hacer lo mismo.

Cuando la panqueca está llena de burbujas en el lado superior, es momento de voltearla. Si no cede fácilmente al tratar de introducir la paleta se puede deber a dos cosas: o la panqueca aún no está lista para voltearse, o se quedó pegada a la sartén.

En el primer caso, déjala cocinarse un poco más. En el segundo, despégala y no te desesperes. Probablemente se deba a que la sartén tenía poco uso y necesitaba “curarse”. Es posible que las primeras dos panquecas sean un desastre y luego comiencen a salir bien. 

A la hora de servir, se pueden comer al estilo americano, haciendo una torre y rociando el sirop de maple, o estilo crepe, rellenándola y doblándola. Además del sirop, van bien con mermelada, nutella, e incluso con ingredientes salados como queso y mantequilla. Todo depende de si se hace la mezcla más salada o más dulce.

Ceviche casero
Como algunos sabrán, no puedo ver ceviche en un menú porque dejo de leerlo. Aunque aún no logro que me quede exactamente como en algunos locales, sí he conseguido una muy buena aproximación con la que podemos jugar un poco.
Recientemente también probé una nueva versión con la que también les puedo dar sugerencias para variarlo.
El ceviche se puede hacer con filets bien limpios de mero, atún, salmón, tilapia, e incluso se pueden incorporar camarones y pulpo al gusto (yo en particular no soy muy dada con el pulpo).
Para la versión que ven en la foto necesitan:
- 2 filets de mero- 1 filet de salmón- 1 cebolla (para mayor colorido pueden usar media blanca y media morada)- 4 dientes de ajo- 2 limones grandes- Cilantro al gusto- Sal y pimienta 
Particularmente, sugiero añadir a esta receta ajíes, pero no los tenía en el momento. También pueden agregar pimentones al gusto o, como en la versión mexicana que probé recientemente, pueden incorporar tomates.
En primer lugar, laven y limpien los cortes de pescado, eliminando cualquier excedente. Corten el pescado en dados y mezclen en un bol.
Para la cebolla hay dos opciones: cortarlas en tiras o en cuadritos. La ventaja de cortarla en tiras es que se mezcla menos y pueden evitarla cuando se cansen, mientras que en cuadritos es más difícil de eludir.
El ajo se debe picar mínimo, pasando una y otra vez el cuchillo para reducir los pedazos. Mismo procedimiento con el cilantro para que se integre. 
Mezclen todo con el pescado y agreguen sal y pimienta. Ahora llegó la hora de rociar el jugo de los limones y dejar reposar unos 15 minutos.
La cocción del pescado es fácil de determinar si se presta atención. Hay un evidente cambio de color cuando el limón lo cocina. Por lo general se vuelven más claros o blanquecinos cuando están listos. 
Se pueden servir con casabe, pan sueco, chips de plátano o batata, o con puré de batata. 
Acá les dejo el resultado de mi amiga Oidaneg, que me consultó online sobre esta receta para hacerla ella misma:

Ceviche casero

Como algunos sabrán, no puedo ver ceviche en un menú porque dejo de leerlo. Aunque aún no logro que me quede exactamente como en algunos locales, sí he conseguido una muy buena aproximación con la que podemos jugar un poco.

Recientemente también probé una nueva versión con la que también les puedo dar sugerencias para variarlo.

El ceviche se puede hacer con filets bien limpios de mero, atún, salmón, tilapia, e incluso se pueden incorporar camarones y pulpo al gusto (yo en particular no soy muy dada con el pulpo).

Para la versión que ven en la foto necesitan:

- 2 filets de mero
- 1 filet de salmón
- 1 cebolla (para mayor colorido pueden usar media blanca y media morada)
- 4 dientes de ajo
- 2 limones grandes
- Cilantro al gusto
- Sal y pimienta 

Particularmente, sugiero añadir a esta receta ajíes, pero no los tenía en el momento. También pueden agregar pimentones al gusto o, como en la versión mexicana que probé recientemente, pueden incorporar tomates.

En primer lugar, laven y limpien los cortes de pescado, eliminando cualquier excedente. Corten el pescado en dados y mezclen en un bol.

Para la cebolla hay dos opciones: cortarlas en tiras o en cuadritos. La ventaja de cortarla en tiras es que se mezcla menos y pueden evitarla cuando se cansen, mientras que en cuadritos es más difícil de eludir.

El ajo se debe picar mínimo, pasando una y otra vez el cuchillo para reducir los pedazos. Mismo procedimiento con el cilantro para que se integre. 

Mezclen todo con el pescado y agreguen sal y pimienta. Ahora llegó la hora de rociar el jugo de los limones y dejar reposar unos 15 minutos.

La cocción del pescado es fácil de determinar si se presta atención. Hay un evidente cambio de color cuando el limón lo cocina. Por lo general se vuelven más claros o blanquecinos cuando están listos. 

Se pueden servir con casabe, pan sueco, chips de plátano o batata, o con puré de batata. 

Acá les dejo el resultado de mi amiga Oidaneg, que me consultó online sobre esta receta para hacerla ella misma:

Criollísima arepa con perico
En vista de que en Montreal se consigue con mucha facilidad la harina PAN, en el mercado donde regularmente hago las compras e incluso en otros sitios cercanos, decidí hacer un desayuno bien criollo: arepa con perico.
Para los lectores que no son venezolanos o no están familiarizados con los conceptos, acá una definición de arepa, una de perico y, por supuesto, la de harina PAN, todo cortesía de Wikipedia.
Necesitas:
- 1 taza de harina PAN (La hay blanca y amarilla, queda a elección. También funciona cualquier marca de harina de maíz, por supuesto, pero ésta es la más tradicional de Venezuela)- 1 1/4 tazas de agua tibia- Sal y pimienta- 3 huevos- 1 tomate- 1/2 cebolla- Aceite
Preparando las arepas
Mi consejo, dado el tiempo que se toma para que las arepas estén bien cocidas por dentro, es que empiecen por ellas y dejen el perico para el final, así va a seguir caliente al momento de comerlo.
Coloca la taza de harina en un bol o plato hondo e incorpora el agua tibia con una pizca de sal revuelta, si deseas salar un poco la masa (es más fácil colocarle sal al agua que a la masa, en mi opinión, y se mezcla mejor). Deja reposar hasta que la harina haya absorbido el agua.
Cuando ya el agua se haya absorbido, comienza a amasar de manera envolvente, hasta que la masa esté completamente integrada entre sí y, cuando le des la vuelta, no queden partes de masa pegadas en el plato.
Una vez obtenida la masa, toma un poco entre tus manos, haz una esfera y luego aplánala con las manos para que te quede una tortilla redonda. Yo siempre prefiero hacerlas más delgadas porque a las gruesas siempre les termino sacando la masa para rellenar y eso es material perdido.
Coloca las arepas en un budare o en una sartén precalentada a fuego muy lento. La idea es que puedan pasar mucho tiempo allí sin quemarse por fuera, para que se cocinen por dentro.
Sabrás que la arepa está bien cocida por dentro cuando golpeas alguno de sus lados y se oye un sonido seco. 
Ahora el perico
El perico es una de las mejores ideas de desayuno nutritivo, colorido, fácil y con mucho sabor.
Comienza revolviendo (no batiendo) los tres huevos con sal y pimienta al gusto. 
Aparte, pica las cebollas en daditos muy pequeños. Pica el tomate por la mitad y, en un plato aparte, rállalo por el lado más amplio del rallador. Te quedará una especie de pasta con jugo y la cáscara te debe quedar en la mano lista para botarla.
En una sartén caliente con un poco de aceite, coloca las cebollas y saltéalas un rato. Luego incorpora el tomate y, cuando se integren un poco ambos ingredientes, coloca los huevos.
Al principio el aspecto va a ser un poco desagradable, pero hay que revolver constantemente la mezcla para que, a medida que se cocine el huevo, vaya tomando un mejor aspecto.
Una vez listo, servir. Hay varias opciones para comer el plato: comer la arepa independientemente del perico rellenando al gusto y comer el perico solo; rellenar la arepa con el perico o separar la arepa en dos y usarla como una galleta sobre la que se coloca el perico.
¿Lo intentaste? Muéstrame tu resultado

Criollísima arepa con perico

En vista de que en Montreal se consigue con mucha facilidad la harina PAN, en el mercado donde regularmente hago las compras e incluso en otros sitios cercanos, decidí hacer un desayuno bien criollo: arepa con perico.

Para los lectores que no son venezolanos o no están familiarizados con los conceptos, acá una definición de arepa, una de perico y, por supuesto, la de harina PAN, todo cortesía de Wikipedia.

Necesitas:

- 1 taza de harina PAN (La hay blanca y amarilla, queda a elección. También funciona cualquier marca de harina de maíz, por supuesto, pero ésta es la más tradicional de Venezuela)
- 1 1/4 tazas de agua tibia
- Sal y pimienta
- 3 huevos
- 1 tomate
- 1/2 cebolla
- Aceite

Preparando las arepas

Mi consejo, dado el tiempo que se toma para que las arepas estén bien cocidas por dentro, es que empiecen por ellas y dejen el perico para el final, así va a seguir caliente al momento de comerlo.

Coloca la taza de harina en un bol o plato hondo e incorpora el agua tibia con una pizca de sal revuelta, si deseas salar un poco la masa (es más fácil colocarle sal al agua que a la masa, en mi opinión, y se mezcla mejor). Deja reposar hasta que la harina haya absorbido el agua.

Cuando ya el agua se haya absorbido, comienza a amasar de manera envolvente, hasta que la masa esté completamente integrada entre sí y, cuando le des la vuelta, no queden partes de masa pegadas en el plato.

Una vez obtenida la masa, toma un poco entre tus manos, haz una esfera y luego aplánala con las manos para que te quede una tortilla redonda. Yo siempre prefiero hacerlas más delgadas porque a las gruesas siempre les termino sacando la masa para rellenar y eso es material perdido.

Coloca las arepas en un budare o en una sartén precalentada a fuego muy lento. La idea es que puedan pasar mucho tiempo allí sin quemarse por fuera, para que se cocinen por dentro.

Sabrás que la arepa está bien cocida por dentro cuando golpeas alguno de sus lados y se oye un sonido seco. 

Ahora el perico

El perico es una de las mejores ideas de desayuno nutritivo, colorido, fácil y con mucho sabor.

Comienza revolviendo (no batiendo) los tres huevos con sal y pimienta al gusto. 

Aparte, pica las cebollas en daditos muy pequeños. Pica el tomate por la mitad y, en un plato aparte, rállalo por el lado más amplio del rallador. Te quedará una especie de pasta con jugo y la cáscara te debe quedar en la mano lista para botarla.

En una sartén caliente con un poco de aceite, coloca las cebollas y saltéalas un rato. Luego incorpora el tomate y, cuando se integren un poco ambos ingredientes, coloca los huevos.

Al principio el aspecto va a ser un poco desagradable, pero hay que revolver constantemente la mezcla para que, a medida que se cocine el huevo, vaya tomando un mejor aspecto.

Una vez listo, servir. Hay varias opciones para comer el plato: comer la arepa independientemente del perico rellenando al gusto y comer el perico solo; rellenar la arepa con el perico o separar la arepa en dos y usarla como una galleta sobre la que se coloca el perico.

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Refrescante bebida de yogur para el verano

La autoría de esta bebida, en sus muchas variantes, es peleada por varios países del Oriente Medio, cuya sabiduría gastronómica radica, entre muchas otras cosas, en contar con alimentos hechos para combatir el calor. 

Una versión muy parecida a esta conocí en Persépolis, un restaurant de comida iraní en Caracas al que HAY que ir, y sin temer por sus bolsillos pues es bastante accesible.

Lo conocí gracias a una pauta de la revista Marcas y, tiempo después, al encontrarme trabajando por la zona descubrí que ofrecen un buffet all you can eat para el almuerzo.

Necesitan:

- 1 taza de yogur
- 1/2 taza de agua
- Sal y pimienta
- Hojas de menta
- Hielo

Primero hay que batir el yogur para que adquiera consistencia cremosa pero líquida. Luego se va a agregar el agua poco a poco. Colocan un chorrito y mezclan, otro chorrito y mezclan, hasta que se termine el agua o el yogur tenga una consistencia líquida y agradable para beber.

Luego se va a agregar media cucharadita de sal, teniendo cuidado de probar el yogur para que no se pase de sal a su gusto. Igualmente con la pimienta. Por último se agregan las hojas de menta troceadas muy pequeñas, para que se mezclen bien.

Dejen la mezcla reposando en la nevera para que la menta haga lo suyo. Luego sirvan en un vaso con hielo y decoren con hojas de menta en el tope.

Próximamente haré otra versión de esta bebida (mi favorita) utilizando jengibre. 

Pollo al jengibre con ensalada: lo sano también sabe bién
Especialmente para los que dicen que comer sano es aburrido y deben estar cansados del mismo pollo a la plancha de todos los días.
Necesitan: 
- Una pechuga de pollo- Lechuga- Tomate- Alcachofa- Jengibre- Pimienta y orégano- Queso parmesano- Aceite de oliva- Vinagre- Agua 
Preparando el pollo
En primer lugar hay que quitarle a la pechuga cualquier cosa que le sobre (grasitas, pellejo, etc. aunque suelen traer poco). Luego, separarla por el centro para que queden dos piezas y sazonar con pimienta, orégano y jengibre.
El jengibre para el pollo se ralla y se unta. ¿Por qué se unta? Porque por la humedad del jengibre, al rallarlo quedará como una pasta que se le unta al pollo. Yo lo dejé condimentando de un día para el otro, pero funciona bien con menos tiempo de sazonado.
Luego de que las especias hagan lo suyo, hay que precalentar una sartén con aceite.
Como les decía en recetas anteriores, el truco para que cualquier carne quede dorada por fuera y jugosa (pero bien cocida) por dentro, es colocarla en la sartén bien caliente por ambos lados hasta que dore y, luego, dejarla con el fuego lento, preferiblemente tapada, volteando cada cierto tiempo para que no se pase de tostada ni se seque.
Si no están seguros sobre la cocción interna, pueden realizar un muy pequeño corte por un costado para ver cómo va por dentro.
La ensalada
Los dos últimos días he realizado prácticas ensaladas de “loquehayenlanevera”, cosa que les recomiendo para incentivar la creatividad en cuanto a la mezcla de alimentos. En esta ocasión les recomiendo la siguiente:
Laven y troceen la lechuga (con la mano, no con cuchillo, porque se oxida la lechuga) y luego añadan los tomates picados en cubos o cuartos de rodaja, la alcachofa picada en rodajas (estoy usando corazones de alcachofa enlatados) y el jengibre picado en trocitos mínimos (así como les digo a veces que piquen el ajo).
El jengibre es todo un rescate para cualquier ensalada que consideren que les puede quedar corriente. Aunque el pollo ya lo tiene y es una reiteración, el toque que le da al pollo es de un ligero picante, mas el sabor se va en parte con la cocción. No lamentarán la repetición.
Y si no les provoca repetir, cambien el jengibre por menta. También rescata una ensalada corriente.
Luego de mezclados estos ingredientes, rocíen queso parmesano y aceite de oliva y sigan mezclando hasta que todo esté bastante integrado.
Sólo resta servir y disfrutar. La foto está bastante rara porque la tomé de prisa y me comí el plato volando.

Pollo al jengibre con ensalada: lo sano también sabe bién

Especialmente para los que dicen que comer sano es aburrido y deben estar cansados del mismo pollo a la plancha de todos los días.

Necesitan: 

- Una pechuga de pollo
- Lechuga
- Tomate
- Alcachofa
- Jengibre
- Pimienta y orégano
- Queso parmesano
- Aceite de oliva
- Vinagre
- Agua 

Preparando el pollo

En primer lugar hay que quitarle a la pechuga cualquier cosa que le sobre (grasitas, pellejo, etc. aunque suelen traer poco). Luego, separarla por el centro para que queden dos piezas y sazonar con pimienta, orégano y jengibre.

El jengibre para el pollo se ralla y se unta. ¿Por qué se unta? Porque por la humedad del jengibre, al rallarlo quedará como una pasta que se le unta al pollo. Yo lo dejé condimentando de un día para el otro, pero funciona bien con menos tiempo de sazonado.

Luego de que las especias hagan lo suyo, hay que precalentar una sartén con aceite.

Como les decía en recetas anteriores, el truco para que cualquier carne quede dorada por fuera y jugosa (pero bien cocida) por dentro, es colocarla en la sartén bien caliente por ambos lados hasta que dore y, luego, dejarla con el fuego lento, preferiblemente tapada, volteando cada cierto tiempo para que no se pase de tostada ni se seque.

Si no están seguros sobre la cocción interna, pueden realizar un muy pequeño corte por un costado para ver cómo va por dentro.

La ensalada

Los dos últimos días he realizado prácticas ensaladas de “loquehayenlanevera”, cosa que les recomiendo para incentivar la creatividad en cuanto a la mezcla de alimentos. En esta ocasión les recomiendo la siguiente:

Laven y troceen la lechuga (con la mano, no con cuchillo, porque se oxida la lechuga) y luego añadan los tomates picados en cubos o cuartos de rodaja, la alcachofa picada en rodajas (estoy usando corazones de alcachofa enlatados) y el jengibre picado en trocitos mínimos (así como les digo a veces que piquen el ajo).

El jengibre es todo un rescate para cualquier ensalada que consideren que les puede quedar corriente. Aunque el pollo ya lo tiene y es una reiteración, el toque que le da al pollo es de un ligero picante, mas el sabor se va en parte con la cocción. No lamentarán la repetición.

Y si no les provoca repetir, cambien el jengibre por menta. También rescata una ensalada corriente.

Luego de mezclados estos ingredientes, rocíen queso parmesano y aceite de oliva y sigan mezclando hasta que todo esté bastante integrado.

Sólo resta servir y disfrutar. La foto está bastante rara porque la tomé de prisa y me comí el plato volando.

Un snack sencillito: pan tipo pizza

Resuelve bastante para reuniones, meriendas y afines, es saludable y tan sencillo de hacer que ni siquiera vale la pena llamar a esto receta. Son, más bien, unas instrucciones.

Necesitas:

- Pan de sandwich o pan rebanado
- Salsa a base de tomate (por ejemplo: salsa para pastas, para pizza, dip, etc.)
- Queso parmesano
- Orégano y pimienta

Lo primero es cortar el pan de sandwich en cuatro partes para que queden pedazos pequeños. Igualmente con cualquier tipo de pan que hayan elegido.

Luego, lo untan con la salsa que consiguieron. En mi caso, usé un aderezo para ensaladas a base de tomate que estaba en la nevera y sabe a salsa para pastas por alguna razón.

Después de untar la salsa, coloquen encima abundante queso parmesano, y un poco de orégano y pimienta. Ahora, coloquen los pedazos en una sartén a fuego lento y la tapan.

En minutos estarán los panes crocantes y el queso derretido. Listo para servir.

¿No tienes salsa?

La salsa para pastas es lo más sencillo del mundo y le queda perfecto a este snack.

Necesitas tomate, cebolla, ajo, un poco de pimentón, sal y pimienta.

Pica las cebollas en tiras y colócalas en una sartén precalentada con un chorrito de aceite. Luego coloca el pimentón cortado en tiras (que sea muy poco o te quedará muy dulce) y espera a que se suavice su consistencia, dejándolo cocinar a fuego lento.

Con el tomate tienes dos opciones: picarlo en tiras o, si quieres omitir la piel, rallarlo (sí, en serio, el tomate se ralla y queda como un puré con jugo). Coloca el tomate y, de último, el ajo en trocitos pequeños, la sal (poca) y la pimienta.

Licúa toda la mezcla con un poco de agua y, cuando adquiera consistencia uniforme, regrésala a la sartén y sigue cocinando hasta que se torne de un color rojo oscuro.

Inténtalo y me muestras.